El secreto del Fuego

Al principio, la única que tenia el secreto del fuego era la iguana Himo pero ella no compartía con nadie. Los indios cocían y calentaban sus comidas al sol, pero estas no quedaban bien preparadas y por las noches dormían atemorizados y sentían mucho frío, pues no teñían con que calentarse.

Un día, Karayabi, un astuto guerrero, salió a pescar y se encontró con Himo, que estaba asando un rico pescado.

Himo invitó a Karayabi y éste quedo fascinado con el sabor de la comida. Pero cuando terminaron, Himo apagó el fuego y partió rápidamente. Karayabi volvió al poblado y contó lo sucedido a sus compañeros.

___¡Hay que capturar a la iguana Himo, para que nos muestre el secreto del fuego!___ exclamó Karayabi a todo el poblado.

Himo no volvió a aparecer por ningún lado. Pero un día Karayabi, que todos los días salía a buscarla, olió el sabroso aroma del pescado asado y guiándose por el, logró llegar a la cueva de la iguana; la entrada era muy pequeña. Entonces Karayabi, que podía transformarse en lo que quisiera, se convirtió en iguana y se metió en la cueva. Aunque la entrada era pequeñita, el interior era gigantesco. Karayabi quedó sorprendido al ver miles y miles de palitos prendidos y repartidos a lo largo de la cueva.

“con razón nunca se le acaba el fuego a Himo” pensó Karayabi.

Al ver a su hermano, Himo le invitó a comer pescado asado, Karayabi comió y cuando estuvo  satisfecho, le dijo a Himo que le obsequiara un palito para llevar a su propia cueva. Himo, que no sospechaba nada, le entregó varios y Karayabi partió rápidamente para su tribu.

Desde ese día, los hombres tienen fuego y la iguana sigue creyendo que sólo ella puede comer pescado asado.