La creación del hombre según los embera

Cuando la gente vivía en el cielo

Según la tradición embera, en la zona de Lloró (curso alto del río Atrato) tuvo lugar la creación del Hombre. Dos personajes de su cultura, Karagabí y Tutruiká, tuvieron alguna vez una disputa para saber quién era el más poderoso. Después de múltiples pruebas, decidieron competir creando al Hombre. Tras varios intentos fallidos, Tutruiká creó al Hombre tal como es hoy en día. Aquel es en la actualidad el Señor de uno de los mundos inferiores, llamado Armukura, donde viven gentes sin ano.

Para los embera, existen cinco mundos, dos encima de éste y otros dos debajo; Armukura es el más inferior de ellos. En el mundo superior, llamado Bajiá (cielo), se encuentra Karagabí. Según relatos recogidos por varios autores, los hombres y las mujeres tenían comunicación permanente con el mundo de Karagabí por medio de una escalera de cristal. Ante una falta cometida por los Hombres, éste rompió la escalera, quedando en su lugar una gran piedra con inscripciones, que estaría ubicada en la zona de Lloró.

Cuando Karagabí derribó un Jenené (especie de árbol maderable, adecuado para fabricar embarcaciones) y dio origen a las aguas, la gente se libró de las inundaciones subiendo a los cerros Torrá (Alto San Juan) y Mojarrá (Alto Atrato). Según los waunanas, ellos y los embera fueron creados de la misma manera, y vivieron juntos en el río San Juan hasta que éstos últimos se fueron de allí por su maldad.

En lo que se refiere a los tule (cuna), la tradición oral embera nos cuenta que fueron creados por la primera mujer, la cual fue instruida por Karagabí para hacer a los humanos a partir de una gota de agua. Sin embargo, esta primera mujer “esparció la gota de agua en forma de llovizna y de ella salieron multitud de cunas, que aprendieron muy bien a manejar el arco y la flecha y vivían en tambos muy hermosos”. Según los embera, los tule (jurá para ellos) fueron castigados por Karagabí debido a una traición, a vivir en el río Atrato, de donde posteriormente debieron salir hacia el Pacífico y después a Panamá, ante las continuas invasiones de aquellos a su territorio, guerras de las cuales existe una rica tradición oral.

 

Fuente: LAS GENTES DEL CHOCO, por JORGE TAMAYO