Cambutes, El Joven que Dominó las Nubes

Hubo hace mucho tiempo entre los imúes, una gran sequía. Todos los cultivos, los animales comenzaron a morir y los niños a enfermarse. Los ancianos sabios por más que rezaban y aplicaban todos sus poderes, no lograban que lloviera tan solo un poco. Entonces, el jefe ordenó:

__ Como nuestro pueblo se está muriendo por la sequía y los sabios no encuentran la formula para que la lluvia refresque nuestra tierra, he decidido otorgarle el reina a aquel que logre traer la lluvia.

Inmediatamente todos los jóvenes ilusionados pensaron en lo que iban a hacer como jefes de la tribu. A la mañana siguiente, todos partieron en medio de risas y alegrías. El único que no podía ir era el tímido Cambutes: todos decían que era medio tonto porque no hablaba con nadie y era muy solitario. Después de algunos días comenzaron a regresar los que primero habían partido, con caras tristes y acongojadas. Al cabo de pocas semanas ya todos habían vuelto y la sequía se hacía cada vez más fuerte.

__ ¡Yo seré el próximo que parta! __exclamó Cambutes. Todos lo miraron asombrados y algunos hasta se burlaron de él.
Pero Cambutes no prestó atención a las burlas y una noche salio en busca de la nube. Nadie lo despidió y sólo se dieron.

Cuenta de que el joven no estaba a la mañana siguiente en que alguien comento que había visto perderse a cambutes en las Vegas del Guáitara.

Así pasaron los días y ya nadie se acordaba de Cambutes. Pero un día en que estaba todo el poblado reunido, una pequeña nubecilla fue apareciendo allá a lo lejos. Lentamente aumentaba su tamaño a medida que se acercaba al pueblo. Todos pensaron que era un milagro, pero de repente apareció la figura de una persona abajo en el valle que hacia señales con  su mano a la gran nube.

___¡Es Cambutes!__ gritaron en coro los niños. Cuando Cambutes llegó a la entrada del pueblo, todos los hombres y jóvenes se miraron avergonzados por no haber creído en él. Cambutes condujo con señales a la nube hasta donde estaban los sembrados y al poco rato una fresca lluvia se dejó caer con todo el pueblo.

Cambutes no pidió nada a cambio y desde ese día todos los imúes lo admiraron y respetaron. Como recordatorio, llamaron en su honor a la montaña más alta de la comarca.